Las ventajas de viajar solo

A diferencia de lo que sucedía hace muchos años, viajar solo se ha convertido en una manera más de disfrutar de las infinitas maravillas del mundo. De hecho, para muchos que tienen la oportunidad de viajar tanto solos como acompañados, es la mejor forma de moverse el planeta.

Tal y como conocíamos recientemente, viajar solo puede ser una de las mejoras formas para hallar nuestro bienestar personal. Y es que viajar solo es enfrentarse a un reto, es una manera de disfrutar de una total libertad de movimiento, de la máxima flexibilidad, de autoconocimiento y representa una ocasión pintiparada para conocer gente nueva.

Por si esto fuera poco, dada la posibilidad de escoger entre todas las fechas posibles y de adecuar la oferta a nuestro bolsillo, nos permite ahorrar mucho dinero, en comparación a cuando no podemos hacerlo, ya sea por la necesidad de cuadrar unas vacaciones o por las necesidades o requerimientos de nuestro acompañante.

Viajar solo, cada vez más fácil

Una de las consecuencias que ha traído consigo la llegada de la nueva era digital es la abundancia de la información. Algo especialmente visible en todo lo relacionado con el turismo, donde se cuentan por cientos los blogs y portales de información turística especializados sobre todo tipo de viajes y destinos, a los que se suman comparadores de precios de billetes de avión y habitaciones de hotel y los no menos importantes sites de reseñas sobre todo tipo de lugares turísticos.

Gracias a todo esto podemos decir que viajar solo nunca ha sido tan sencillo como lo es ahora. Basta con darse una vuelta por Google, Youtube o las principales redes sociales para ver lo poco que tardamos encontrar información de lo más interesante para organizar un viaje en solitario con las máximas garantías y completamente personalizado para adecuarlo a nuestros gustos y necesidades.

Los beneficios de viajar sin compañía

Como comentábamos al inicio de este post, viajar ofrece un sinfín de beneficios personales como lo son los vinculados al autoconocimiento, el autoapredizaje y la madurez personal, como vienen apuntando distintos psicólogos de todo el mundo.

Según estos, las principales ventajas de viajar en solitario son el aumento de la seguridad en nosotros mismos y de nuestros niveles de autoestima, la mejora en la toma de decisiones, el incremento de nuestro nivel de bienestar general, el aprendizaje a vivir en soledad, el conocimiento de otras personas durante el viaje, el vencimiento de miedos e inseguridades, el vencimiento de un buen número de prejuicios y, para colmo, también la potenciación de distintas áreas de cognitivas vinculadas a la orientación, la organización, la planificación, la capacidad de atención, la memoria, la alerta y de nuestras habilidades sociales.

Aunque seguro que no faltan los que piensan en todas las contras que ven a viajar solo en comparación con hacerlo acompañado, lo cierto es que la ciencia lo tiene claro: más allá de todo lo que nos puede aportar viajar con alguien, viajar en solitario ofrece ventajas de lo más interesantes que todos deberíamos probar en alguna ocasión.

Los datos más curiosos sobre el turismo y los viajes

Si has llegado hasta aquí seguramente seas un viajero empedernido como nosotros. Seguramente, también, andas en busca de unas cuantas curiosidades y datos interesantes sobre el turismo en el mundo, así que vamos a ofrecerte las más llamativas:

Curiosidades sobre viajar

Viajar es bueno para la salud: Distintos estudios científicos han logrado probar que viajar reduce los niveles de estrés, por lo que repercute en nuestra salud cardiovascular y emocional de manera tremendamente efectiva.

Viajar cura: Siguiendo la tónica anterior, se ha descubierto que viajar, en tanto en cuanto influye notablemente en el estado de ánimo de los viajeros, resulta una excelente arma para combatir la depresión.

Viajar te hace más rico: Pocos refranes son tan certeros como el que reza que «viajar es la única cosa que puedes comprar que te hace más rico». Y es que se trata de experimentar y vivir situaciones nuevas que recordamos para siempre, siendo un recuerdo de por vida que nunca se desgasta, ni caduca, ni se pierde.

Francia, el país más visitado: El país galo es el que más recibe de todo el mundo, por delante de otros como Estados Unidos, España, Reino Unido o Tailandia.

Rusia, el país más grande: Además de ser el país con mayor extensión geográfica es también el que más oxígeno produce a nivel mundial.

Canadá, el país de los lagos: El país verde por excelencia es también el que más lagos posee por metro cuadrado de todo el planeta.

Libia, el país más desértico: Lo mismo que le pasa al país de la policía montada le pasa a Libia con el desierto al ser el que mayor superficie arenosa posee.

Níger, el país más joven: Ningún país tiene una media de edad tan joven como este. No obstante, también posee una esperanza de vida muy baja.

El aeropuerto de Atlanta, el más movido: El aeropuerto Hartsfield-Jackson de Atlanta es el que tiene el mayor tráfico aéreo de toda la tierra.

El hotel más grande del mundo es ruso: El hotel Hotel Izmailovo de Moscú es el más grande del mundo con una capacidad para 3.500 personas y nada más y nada menos que 2.000 habitaciones.

El vuelo más largo, entre América y Asia: El vuelo de mayor duración que existe actualmente es el que une el aeropuerto de Singapur con el de Newark en Nueva Jersey. Este dura alrededor de 19 horas.

El vuelo más corto, entre islas: El vuelo más corto del mundo es el que une la isla de Westray con la de Papa Westray en apenas dos minutos.

Mongolia, el país con menos gente: Este remoto país asiático tan solo tiene 1,99 habitantes por cada kilómetro cuadrado.

India, el que más gente tiene: En el lado contrario encontramos a la India con 378 habitantes por kilómetro cuadrado.

Hong Kong, la ciudad más visitada: Esta isla-ciudad-estado asiático recibe al año más de 26 millones de turistas. Nadie recibe más.

México, el país con más lenguas: El país azteca tiene la friolera de 68 lenguas oficiales. Ninguno en el mundo tiene tantas.

La importancia de viajar con equipaje

Una de las grandes cuestiones que se nos plantean a todos antes de viajar es qué me llevo y qué dejo de entre todos los enseres que creemos nos pueden ser de utilidad durante el tiempo que estaremos fuera de casa.

Una pregunta que solo puede responder individualmente cada individuo y que nos obliga a tener en cuenta distintos factores como lo son el destino, los días que vamos a estar fuera y el tipo de viaje que vamos a realizar, así como las posibles actividades que podamos llegar a ejecutar durante esa estancia lejos de nuestro hogar.

Una vez solventado si necesitamos ropa de invierno, verano, de entre tiempo, una muestra de todo un poco, si necesitaremos ciertos complementos o estilos de vestir, así como todo lo relacionado con el aseo personal y los elementos para acicalarnos o entretenernos durante los desplazamientos, llegará la segunda gran pregunta: ¿qué maleta o maletas escojo? Ahora, además de las mismas preguntas vinculadas al destino que vamos a hacer, tendremos en cuenta también otras como las restricciones que se puedan dar en la compañía aérea, las propias de un vehículo o la comodidad a la hora de transportar nuestro equipaje.

Pues bien, partiendo de esa base de que nadie mejor que uno mismo y, sobre todo, la experiencia de viajes pasados para saber qué me debo llevar y qué equipaje es el más idóneo para la próxima salida fuera de casa, lo cierto es que los asesores expertos en estas lides lo tienen claro: mejor llevar cosas que no vamos a utilizar que dejarnos en el origen algo que podemos acabar echando de menos en destino.

Una recomendación asentada sobre la máxima de «mejor prevenir que curar» que se apoya en distintas razones para sostenerse. La primera es quizás la más obvia ya que si te estás planteando llevarlo es porque casi con toda seguridad crees que le vas a sacar partido, luego al dejarlo corres el serio riesgo de acabar echándolo en falta. La segunda, la que dice que si las restricciones de viaje no te impiden cubrirte las espaldas, no hay motivo para no hacerlo, ya que aunque sea incómodo desplazarse con más equipaje o más pesado, evitaremos contratiempos que eran evitables. La tercera la que indica que si nos acabamos dejando algo que necesitamos sí o sí, acabaremos teniendo que acudir a algún punto de venta a adquirir aquello que ya tenemos, suponiéndonos un perjuicio económico evitable.

Mejor más equipaje que menos

Con todo esto, parece evidente que aquello de «mejor que sobre, que no que no falte», cobra su máximo tendido teniendo en cuenta que no siempre estamos de viaje, que no importa hacer un pequeño esfuerzo a la hora de asegurarnos que nuestro viaje va a salir perfecto y nada que nos podamos dejar lo va a empañar y porque, a veces, decidir ahorrarse en cierto peso de nuestro equipaje acaba saliéndonos más caro. Llevar equipaje es tan importante como para permitirnos disfrutar de un viaje o no hacerlo.