La importancia de viajar con equipaje

Una de las grandes cuestiones que se nos plantean a todos antes de viajar es qué me llevo y qué dejo de entre todos los enseres que creemos nos pueden ser de utilidad durante el tiempo que estaremos fuera de casa.

Una pregunta que solo puede responder individualmente cada individuo y que nos obliga a tener en cuenta distintos factores como lo son el destino, los días que vamos a estar fuera y el tipo de viaje que vamos a realizar, así como las posibles actividades que podamos llegar a ejecutar durante esa estancia lejos de nuestro hogar.

Una vez solventado si necesitamos ropa de invierno, verano, de entre tiempo, una muestra de todo un poco, si necesitaremos ciertos complementos o estilos de vestir, así como todo lo relacionado con el aseo personal y los elementos para acicalarnos o entretenernos durante los desplazamientos, llegará la segunda gran pregunta: ¿qué maleta o maletas escojo? Ahora, además de las mismas preguntas vinculadas al destino que vamos a hacer, tendremos en cuenta también otras como las restricciones que se puedan dar en la compañía aérea, las propias de un vehículo o la comodidad a la hora de transportar nuestro equipaje.

Pues bien, partiendo de esa base de que nadie mejor que uno mismo y, sobre todo, la experiencia de viajes pasados para saber qué me debo llevar y qué equipaje es el más idóneo para la próxima salida fuera de casa, lo cierto es que los asesores expertos en estas lides lo tienen claro: mejor llevar cosas que no vamos a utilizar que dejarnos en el origen algo que podemos acabar echando de menos en destino.

Una recomendación asentada sobre la máxima de “mejor prevenir que curar” que se apoya en distintas razones para sostenerse. La primera es quizás la más obvia ya que si te estás planteando llevarlo es porque casi con toda seguridad crees que le vas a sacar partido, luego al dejarlo corres el serio riesgo de acabar echándolo en falta. La segunda, la que dice que si las restricciones de viaje no te impiden cubrirte las espaldas, no hay motivo para no hacerlo, ya que aunque sea incómodo desplazarse con más equipaje o más pesado, evitaremos contratiempos que eran evitables. La tercera la que indica que si nos acabamos dejando algo que necesitamos sí o sí, acabaremos teniendo que acudir a algún punto de venta a adquirir aquello que ya tenemos, suponiéndonos un perjuicio económico evitable.

Mejor más equipaje que menos

Con todo esto, parece evidente que aquello de “mejor que sobre, que no que no falte”, cobra su máximo tendido teniendo en cuenta que no siempre estamos de viaje, que no importa hacer un pequeño esfuerzo a la hora de asegurarnos que nuestro viaje va a salir perfecto y nada que nos podamos dejar lo va a empañar y porque, a veces, decidir ahorrarse en cierto peso de nuestro equipaje acaba saliéndonos más caro. Llevar equipaje es tan importante como para permitirnos disfrutar de un viaje o no hacerlo.