Cómo cambiar las cremalleras de una maleta

Antes de emprender ningún viaje hay que revisar todo lo que necesitamos portar al menos dos veces para así no tener que lamentarse por aquello que se nos ha olvidado en origen, una vez llegados a destino.

Una de las primeras cosas que debemos hacer, antes de empezar a meter nada en las maletas, es comprobar cuál es el estado de estas. Lo que implica una revisión tanto interna como externa para asegurarnos que están en condiciones de volver a ser utilizadas con las máximas garantías y la máxima seguridad.

Eso incluye una parte tan sensible como lo son las cremalleras. Uno de los principales puntos débiles de muchas maletas como consecuencia de las presiones a las que las sometemos, del trato que les damos y les dan aquellos que las usan o manipulan durante los trayectos y, cómo no, también de la calidad de la que están hechas.

No obstante, cabe remarcar que cuando estas se encuentran desgastadas o rotas, no es suficiente motivo como para tirarlas. Ni mucho menos. Y es que, como vamos a ver, cambiarlas o repararlas es más sencillo de que se parece siguiendo los siguientes pasos. Si están pensando en hacerlo, tomen papel y boli y tomen buena nota.

Material para cambiar la cremallera de una maleta

-Alicantes de punta a aguja
-Pinzas
-Tijeras
-Aguja
-Hilo
-Cremallera de repuesto

Lo primero que debemos hacer es comprobar que la cremallera vieja no está atascada. Ya que si es así, no necesitará cambiarse solventándose el problema con una mera reparación. Si esta solo está atascada, con un poco de vaselina y retirado el objeto que la atasca, la habremos recuperado. Si está está rota por las costuras, los dientes o cualquier otra parte, procederemos a quitarla e instalar la nueva.

Una vez tengamos todo este material al mano, echaremos un ojo a cómo está colocada la cremallera vieja y le echaremos una foto para recordar su posición. El primer paso para cambiarla será retirar la vieja. Cortamos con unas tijeras la parte con apertura o la costura y, poco a poco y con maña, la sacamos.

Ya retirada la vieja, cogemos la nueva y la colocamos sobre el lugar en el que acabará puesta. Dado su tamaño no se puede coser a máquina, por lo que necesitaremos ir poco a poco, puntada a puntada, hasta unirla a la superficie a la que va cosida.

En el caso de las maletas de tela gruesa, necesitaremos echar mano de unas agujas especiales de mayor resistencia para evitar que se doblen. Este proceso se hace aún más lento, pero si conseguimos hacerlo nosotros mismos conseguiremos ahorrarnos un buen dinero, además de la satisfacción propia de haber conseguido restaurar una maleta que todavía tenía mucha vida sin necesidad de tener que pagar por ello.

Es importante recordar que venden packs a la venta para este tipo de reparaciones, los cuales no estaría de más llevarlos encima por si debemos realizar un remiendo a una maleta maltrecha o por si encontramos que no ha sufrido el mejor de los trastos durante el traslado.

La importancia de viajar con equipaje

Una de las grandes cuestiones que se nos plantean a todos antes de viajar es qué me llevo y qué dejo de entre todos los enseres que creemos nos pueden ser de utilidad durante el tiempo que estaremos fuera de casa.

Una pregunta que solo puede responder individualmente cada individuo y que nos obliga a tener en cuenta distintos factores como lo son el destino, los días que vamos a estar fuera y el tipo de viaje que vamos a realizar, así como las posibles actividades que podamos llegar a ejecutar durante esa estancia lejos de nuestro hogar.

Una vez solventado si necesitamos ropa de invierno, verano, de entre tiempo, una muestra de todo un poco, si necesitaremos ciertos complementos o estilos de vestir, así como todo lo relacionado con el aseo personal y los elementos para acicalarnos o entretenernos durante los desplazamientos, llegará la segunda gran pregunta: ¿qué maleta o maletas escojo? Ahora, además de las mismas preguntas vinculadas al destino que vamos a hacer, tendremos en cuenta también otras como las restricciones que se puedan dar en la compañía aérea, las propias de un vehículo o la comodidad a la hora de transportar nuestro equipaje.

Pues bien, partiendo de esa base de que nadie mejor que uno mismo y, sobre todo, la experiencia de viajes pasados para saber qué me debo llevar y qué equipaje es el más idóneo para la próxima salida fuera de casa, lo cierto es que los asesores expertos en estas lides lo tienen claro: mejor llevar cosas que no vamos a utilizar que dejarnos en el origen algo que podemos acabar echando de menos en destino.

Una recomendación asentada sobre la máxima de “mejor prevenir que curar” que se apoya en distintas razones para sostenerse. La primera es quizás la más obvia ya que si te estás planteando llevarlo es porque casi con toda seguridad crees que le vas a sacar partido, luego al dejarlo corres el serio riesgo de acabar echándolo en falta. La segunda, la que dice que si las restricciones de viaje no te impiden cubrirte las espaldas, no hay motivo para no hacerlo, ya que aunque sea incómodo desplazarse con más equipaje o más pesado, evitaremos contratiempos que eran evitables. La tercera la que indica que si nos acabamos dejando algo que necesitamos sí o sí, acabaremos teniendo que acudir a algún punto de venta a adquirir aquello que ya tenemos, suponiéndonos un perjuicio económico evitable.

Mejor más equipaje que menos

Con todo esto, parece evidente que aquello de “mejor que sobre, que no que no falte”, cobra su máximo tendido teniendo en cuenta que no siempre estamos de viaje, que no importa hacer un pequeño esfuerzo a la hora de asegurarnos que nuestro viaje va a salir perfecto y nada que nos podamos dejar lo va a empañar y porque, a veces, decidir ahorrarse en cierto peso de nuestro equipaje acaba saliéndonos más caro. Llevar equipaje es tan importante como para permitirnos disfrutar de un viaje o no hacerlo.

Lo que todavía no sabías de las maletas

Viajar es una de las mejores experiencias del mundo. La aventura de conocer un lugar nuevo, experimentar nuevos escenarios, hacer amigos o reencontrarse con algunos, hace de viajar, una aventura que vale la pena. Y aunque se trate de un viaje por trabajo y negocios, siempre habrá razones para recordar ese viaje en el tiempo.

Sin importar cuál sea la razón de tu viaje, tu destino o el tiempo que estarás fuera de casa, todas las travesías tienen en común un dolor de cabeza que ha trascendido generaciones: el hacer maletas.

Las maletas son un artilugio con solera. Gracias a ellas, podemos transportar todos nuestros artículos de un destino a otro. En la antigüedad, eran una forma de llevar ropa, zapatos y hasta obsequios, durante las largas travesías en caballo, y más adelante en tren.

Las maletas ha tenido que crecer, evolucionar y potenciarse a lo largo de la historia, y la par que lo han hecho los sistemas de transporte. En un inicio, la prioridad era la resistencia y la capacidad de almacenamiento, teniendo en cuenta que en muchas oportunidades, las mismas viajaban a la intemperie. Era deber de la maleta proteger los artículos contenidos en su interior.

En los inicios, este artículo de viaje estaba reservado para las más importantes esferas de la sociedad, quienes podían costear los servicios de costureros y carpinteros, para la fabricación y diseño de la maleta. Por ende, existían diferentes formas, ajustadas al artículo a contener. Las jóvenes mas adineradas, se decantaban por maletas en forma de corazón para sus zapatos, joyas y ropa interior.

Las maletas, aunque funcionales, no aportaban nada de comodidad al proceso. Eran engorrosas de transportar, excesivamente pesadas (por su estructura además del contenido) y ocupaban gran cantidad de espacio, lo que dificultaba el tránsito de los caballos.

Se cree que la primera marca conocida por diseñar y patentar un modelo de maleta adaptado a los viajes, fue Briggs & Riley, en la década de los 70. A ellos se las atribuye la primera inclusión de ruedas y manillas a las maletas, para desplazarlas y tirar de ellas con mayor facilidad.

Gracias a la inclusión de ruedas en el equipaje, llegaron los carritos a los aeropuertos un poco después.
Si bien las maletas son ahora un artículo elegante, sofisticado y hasta ofrecidas por importantes diseñadores de la industria de la moda, aún ninguna ha venido con la cualidad de incluir un manual para empacar.
Ahora tenemos mayor comodidad para usarlas, transportarlas y lucirlas, además de la innegable seguridad que han ido incluyendo, no dejando de lado la importancia de que los artículos contenidos en ellas lleguen sanos y salvos a nuestro destino.

En el auge por asegurarlas, los nuevos diseños incluyen cerraduras con combinaciones cifradas, candados, compartimientos ocultos lejos de la mirada de los fisgones, bolsillos e incluso cierres de extensión, para mayor amplitud.

Tipos de maleta más comunes

El Acelerado mundo del transporte obligó a la sociedad del siglo XX a crear unos bolsos más grandes, resistentes y ergonómicos para poder transportar el equipaje. Se le llamaron maletas.

Las primeras maletas fueron de madera, tipo baúl, y a medida que pasaba el tiempo fueron evolucionando de acuerdo a las exigencias y necesidades de la población mundial. No fue sino hasta mediados del año 1970 cuando se creó la primera maleta “trolley” (con ruedas) por la industria de equipajes Briggs & Riley.

A la hora de viajar, ya sea por asuntos laborales, familiares, o simplemente por unas merecidas vacaciones, tenemos que tener a la mano ese maravilloso artículo llamado maleta, es un complemento que nos facilita la vida y la organización de nuestro equipaje por muy grande o pequeño que sea.

Existen diferentes tipos de maletas, y se clasifican de acuerdo a nuestras necesidades por tipo, dureza, ergonomía y tamaño. Normalmente cuentan con diferentes compartimientos internos y externos para organizar y facilitar la ubicación de nuestro equipaje. Algunas tienen la facilidad de abrirlas y otras vienen con candado o cerradura para mayor seguridad.

Si estás buscando tu maleta ideal y no sabes que elegir hablaremos de los tipos de maletas que debes considerar.
Para que tu maleta ideal, se ajuste a tus necesidades, debes considerar varios aspectos. En primer lugar: el peso, la cantidad y fragilidad del equipaje.

Si deseas tranportar algo frágil, lo ideal son maletas duras, elaboradas con un material llamado propileno, que las hace más resistentes a golpes y protege el equipaje de las inclemencias del tiempo atmosférico, y lo más importante, no se deforman.

Tipos de maletas según sus materiales

Las maletas Blandas son más ligeras, económicas y flexibles. Se adaptan mejor a los compartimentos de los distintos medios de transporte, ya sean buses, trenes o aviones. Permiten mayor almacenaje de ropa, aunque el contenido de la maleta va menos protegido, de la intemperie y de las manos ajenas.

Las maletas semiduras son una combinación entre las maletas rígidas y las blandas. Brindan mayor protección al equipaje y son adaptables a la cantidad de cosas que llevamos.

Tipos de maletas según su tamaño

Grandes, por si eres de las personas que se lleva medio closet en un viaje, o si el viaje es muy largo. Medianas, por si tu viaje es largo, pero llevas cosas puntuales y pequeñas por si tu viaje es corto y decides optar por un bolso de manos o cualquier maleta ligera que puedas llevar contigo.

Otras clasificaciones

También, podemos encontrar maletas con doble fondo especialmente para viajes largos porque permiten organizar todo sin que parezca una maleta de mochilero.

Las maletas con ruedas permiten transportar todo el equipaje sin mayor esfuerzo. Están las de 2 ruedas y las de 4 ruedas que ofrecen muchísima movilidad y facilitan el movimiento de la maleta sin tener que ponerla en posición vertical y están también las maletas con asas para ser alzadas en esos terrenos irregulares en los que no se puedan rodar.

Actualmente las maletas son más ligeras, modernas y sofisticadas y con un sinfín de comodidades para el viajero, Solo queda de tu parte a la hora de emprender tu viaje asegurarte de llevar la maleta correcta.

Tips que todo viajero debe conocer

Te dejamos una serie de consejos fundamentales para hacer la maleta que todo viajero debe aprender. Seguro que si consigues conseguirás hacer una maleta perfecta en la que te cabrá de todo.

1. Haz un rulo

Hacer un rudo en la ropa es mejor que plegarla. La ropa bien enrollada ocupa menos espacio que la dobladaq. Además, es menos propenso a arrugarse.

2. Haz una lista con lo que necesitas

Cuando se trata de hacer la maleta, lo mejor es que hagas una lista con lo que necesitas esta es una manera segura para garantizar que nunca olvidarás lo esencial.

3. Conoce la política de tarifas de equipaje de tu aerolínea

Averiguar cuáles son las políticas de las tarifa de equipaje de las aerolíneas es la clave de cualquier estrategia para hacer la maleta bien. Si bien la mayoría de las aerolíneas permiten que los viajeros pasen al menos una maleta en vuelos internacionales, es mejor asegurarse.

Echa un vistazo al sitio web de tu aerolínea y lee su política de equipaje. Esto es algo que quizás debas hacer antes de comprar tu billete de avión.

4. Usa tu equipaje de mano correctamente

Las aerolíneas permiten que cada viajero traiga un bolso de mano a bordo de los aviones. Este está sujeto a requisitos de tamaño específicos, estos varían según la aerolínea, pero algo como un bolso, una mochila o un portátil se suele aceptar.

5. La organización es clave

Es muy probable que no estés en un único alojamiento en tu viaje, así que evita tener que hacer la maleta una y otra vez llevándolo todo organizado. Es especialmente importante en el caso de que viajes con mochila, ya que en esos casos encontrar algo en concreto suele ser más difícil. Nuestro consejo de expertos es que utilices bolsas de tela que sirvan como compartimentos. De esta manera, si necesitas camisetas podrás sacar este compartimento sabiendo que ahí estará lo que precisas. Haz lo mismo con la ropa interior, los artículos accesorios como cargadores, adaptadores de enchufe, etc. y así evitarás tener que rehacer el equipaje.

6. Ponte lo que más ocupe

Si tu maleta parece que va a explotar o si viajas solo con equipaje de mano lo mejor es que lleves lo más voluminoso contigo mientras estés en el transporte. No hace falta que lleves varias prendas puestas pero, por ejemplo, si vas a un destino de frío podrías cargar con el abrigo fuera y con el calzado más grande para que no ocupe tanto volumen en la maleta. Nunca está de más dejar algo de espacio en tu equipaje para llevar algo que puedas encontrar por el camino.

7. Lleva un par de bolsas vacías

Quizás nunca lo habías pensado pero una de las cosas claves a la hora de hacer la maleta es llevar al menos un par de bolsas de plástico vacías. Una de ella puedes utilizarla para llevar la ropa sucia y las otras nunca vienen de más en el caso de tener ropa mojada o calzado muy manchado.

¿Qué tipo de maleta es el mejor?

¿Tienes que comprarte una maleta y no sabes cuál adquirir? Te acercamos los mejores tipos de maletas que puedes encontrar en el mercado. Si la maleta que vas a adquirir cumple con estos requisitos seguro que tendrás lo que estabas buscando.

Comodidad

Si hay algo importante a la hora de escoger una maleta es que sea cómoda. Además, por supuesto, la funcionalidad también es muy importante. Este aspecto se hace presente a través de estas dos características principales. Por un lado que tenga 4 ruedas pivotantes. Porque es mucho mejor que que sólo tenga 2 ya que podrás empujarla y no solo tirar de ella. Hay incluso marcas que tienen repuestos de ruedas y dan instrucciones para que las puedas cambiar tú mismo.

Por otro lado, que el tirador extensible sea lo suficientemente largo. Ten en cuenta que es la zona en la que cogerás la maleta para arrastrala por lo que tiene que tener la longitud mínima para que puedas hacerlo de forma cómoda.

Seguridad

La seguridad que es capaz de ofrecerte una buena maleta es otra de las grandes claves. Por ello tendrás que fijarte en los cierres de seguridad Las maletas blandas no suelen llevar ningún cierre especial y tú mismo te apañas con un candado. Las rígidas sin embargo sí que llevan cerraduras, o bien de llave o bien de combinación. Yo personalmente prefiero las de llave porque soy muy despistada y más de una vez se me han olvidado los dichosos números.

Después existen otros aspectos como la cantidad de puntos de anclaje, etc. Para ser todavía más precavidos en este aspecto siempre puedes precintar la maleta en el aeropuerto.

Piensa para qué quieres la maleta

Piensa para qué quieres la maleta si es para la cabina o si la vas a facturar. Las medidas o dimensiones de tu maleta son muy importantes si realizas viajes en avión. Cada compañía aérea tiene establecidas ciertas restricciones de peso/tamaño, y consecuentemente implica que tu maleta podría ser apta para viajar en los compartimentos de cabina sin tener que pagar un coste extra o por el contrario tendrías que facturar la maleta para viajar en la bodega de carga pagando el coste extra que tenga establecido la aerolínea.

Así que en las maletas de cabina dispones de poco espacio para llevar equipaje, pero podrás ahorrar en tus viajes de avión si eres capaz de hacer una maleta bien compactada o llevar solamente el equipaje imprescindible. Antes de elegir que maleta comprar para viajar en avión, revisa cuidadosamente las dimensiones o medidas de las maletas según cada aerolínea, considerando que las ruedas y mangos telescópicos podrían ocasionar que se excedan las dimensiones establecidas.

En el caso de optar por alguna maleta no apta para cabina y que consecuentemente se vaya a facturar, sería recomendable revisar el tipo de cierre de la misma. Algunas maletas ofrecen cierres con más seguridad; cremalleras con posibilidad de candado, apertura mediante combinación de seguridad, llaves especiales, entre otros.

Recomendaciones a la hora de comprar una maleta

Si vas a comprar una maleta y no sabes bien cuál escoger o cuál podría ser la más recomendable en función de tus expectativas te dejamos una serie de recomendaciones que te permitirán seleccionar un modelo acertado a la par que adecuado. Toma nota de ello.

Busca calidad

Ten en cuenta la calidad de los materiales con los que está hecha la maleta. No siempre las maletas de carcasa rígida o semirrígida tiene la misma resistencia a los golpes. Lo más recomendable en este sentido es comprar maletas de 60 litros o lo que es lo mismo unos trolley de 20 kilos. Con esta cantidad te adaptarás a las normas homologadas en aeropuertos y que no causará recargo adicional al momento de viajar.

Maletas de doble fondo

Si cada vez que viajas haces desplazamientos largos las maletas con doble fondo son las más adecuadas. Y es que esta opción está especialmente destinada a viajes largos porque permiten introducir en ellas todo lo que necesites. Además son opciones que funcionan muy bien como separadores. Así en una parte puedes dejar la ropa limpia y al otro vas colocando las prendas que ya has usado.

No obstante, hay que tener cuidado con este tipo de maletas porque esta parte se queda con un pequeño porcentaje de espacio, aunque hay algunas que por su tamaño el espacio de la manija es de lo menos importante, si deseas aprovechar todo.

Maletas con ruedas

Por comodidad las maletas con ruedas siempre serán más recomendables. Desde hace mucho tiempo que no usamos ya la fuerza para trasladar una maleta. Gracias a las maletas con ruedas podemos ya transportar todo el equipaje sin que ello suponga un mayor esfuerzo.

Cuidado con el material

Otro punto importante que debes tener en cuenta es la composición de los materiales, la idea es que el tamaño no suponga cargar un peso exagerado y policarbonato puede ser tu mejor aliado puesto que es un material ligero y al cargar la propia maleta se puede ajustar a lo que tienes en el interior.

Con asas extensibles

Por tu comodidad no te olvides de escoger una maleta con asas extensibles. Las asas de la maleta pueden ser un problema si no son lo suficientemente cómodas así que lo mejor será que verifiques que sí se pueden extender lo suficiente como para caminar cómodamente con la maleta.

¿Carcasa rígida o no?

Las maletas de carasa rígida te ofrecen una mayor protección y seguridad, algo fundamental para los objetos de valor guardados en el interior de las maletas. También hay maletas mixtas, por lo que solo tienes que elegir el modelo que más te guste y te resulte más cómodo.

El color de la maleta

Piensa en el uso de que le vas a dar a la maleta. Las maletas de colores vivos son ideales para lograr identificarlas en la correa del aeropuerto y si las necesitas para hacer viajes de negocios o trabajo comprar maletas de colores clásicos como el negro, gris o marrón será la mejor opción.

Consejos para limpiar las maletas

Si tienes que desenfundar una maleta o acabas de comprar una y quieres limpiarla antes de usarla, no pierdas de vista estos consejos que te permitirán limpiar tus maletas de manera cómoda, rápida y sencilla.Y es que una acción tan cotidiana como es limpiar si aprendes a hacerlo adecuadamente puede serte de gran ayuda.

Anota estos consejos útiles sobre cómo limpiar cualquier tipo de bolsa o maleta de viaje, independientemente del tipo de material que sea, desde nylon, poliéster, lona, algodón policarbonato o cuero. Y es que por mucho cuidado que tengamos hay ocasiones en las que no se puede evitar que se ensucien las maletas, sobre todo si viajas en avión, por lo que tus maletas están fuera de tu control durante mucho tiempo.

Modo de almacenar

Cuando vayas a guardarlas si quieres preservarlas durante más tiempo es recomendable que tengas en cuenta si la maleta o la bolsa es plegable. En el caso de que no lo sea debe estar rellena con trapos, ropa o papel antes de almacenarlas para mantener su forma.

En el caso de que estés antes una bolsa realizada en piel debes guardarla en bolsas de algodón o fundas de almohada. Si el espacio te lo permite guarda las maletas con la cara frontal suave enfrentada a otras del mimo material en lugar de almacenarlas una encima de la otra. Tampoco te olvides de poner una bolsa de gel de sílice o una toallita secante dentro de cada maleta para mantenerlas secas y con olor agradable durante el tiempo que no la vayas a usar.

Tratamiento maletas de nylon o poliéster

Si tu maleta es de nylon o poliéster debes saber que es fácil de limpiar. Para ello solo tienes que utilizar un cepillo de cerdas suaves humedecido en agua tibia y jabón suave. Limpia toda la cara de la maleta y no solo los puntos sucios. También puedes utilizar cualquier limpiador de tapicería diseñado para tratar este material. Ten cuidado de no usar estos limpiadores en las zonas de cuero si las hubiese. Seca la maleta por completo a la sombra antes de guardarla.

Tratamiento de las maletas rígidas

Si tu maleta es rígida probablemente esté realizada a base de policarbonato. En este caso tendrás que utilizar un paño humedecido en una solución suave de agua tibia y jabón para lavavajillas. Limpia toda la tapa de la maleta y luego usa un paño húmedo para quitar los posibles restos de jabón. Ahora solo tienes que secarlo con un paño para que vuelva a brillar limpia.

En el caso de que la maleta rígida lo que presente sean marcas de desgaste utiliza una almohadilla de limpieza de las que borran marcas o incluso pasta de dientes con una esponja abrasiva para depurar y pulir la zona, Termina limpiando con un paño seco.

Limpieza de las maletas de piel

Las maletas de piel se pueden limpiar entera o quitar algunas manchas en casa y solo recurrir a una lavandería en seco para ocasiones especiales luego añade un buen acondicionador para protegerla de futuras manchas y mantener la piel cuidada y brillante.