Viajar a Turquía: Qué hacer en Estambul

Uno de los destinos preferidos de los españoles en los últimos años es Estambul, la capital turca y ciudad que divide dos continentes. Un lugar repleto de historia y de atracciones que prometen una gran aventura y una experiencia inolvidable a quienes se dejen seducir por la antigua capital del Imperio Otomano.

Qué ver en Estambul

La primera parada nada más salir del hotel, y si este está en el centro, solo puede ser el Gran Bazar de Estambul. Uno de los más grandes y más atractivos del mundo.

Tras perderse durante dos o tres horas por allí, una segunda parada bien podría ser la Mezquita de Süleymaniye, la más grande de Estambul donde se encuentran los mausoleos de Suleiman I el magnífico y su esposa.

A la hora de comer, estando en la capital mundial del kebab y del raki, el licor anisado patrio de Turquía, podemos acercarnos al Why Not, toda una institución de la capital otomana.

Por la tarde, salto a la Plaza Taksim, el corazón de la parte moderna de Estambul, desde la que acceder, tras un paseo, en la mezquita de Santa Sofía, una de las consideradas más bonitas del mundo.

Para ver el atardecer, lo ideal es acercarse al el barrio de Üsküdar, junto al Bósforo y, aprovechar, tras la puesta de sol, para cruzar el Puente Gálata que une los dos continentes.

Para un segundo día podía empezarse en el Palacio Dolmabahçe, residencia imperial del siglo XIX, para posteriormente salir del centro y echar un ojo a la Iglesia de San Salvador en Chora y sus frescos bizantinos.

Si no se quiere salir de Estambul y se busca un lugar de compras y cafés, lo mejor es ir a la calle comercial y peatonal Istiklal Caddesi.

Los que prefieran más historia, pueden visitar el Sarcófago de Alejandro del siglo IV en el Museo Arqueológico de Estambul y, en busca de otro atardecer inolvidable, cruzar en barco en dirección al muelle Üsküdar en la parte asiática.

Cerca de allí, podemos subir a la Torre Gálata y disfrutar de sus vistas o comprar dulces, frutos secos o especias, en el enorme Bazar de las Especias.

Otro de los must para un tercer día puede ser darse un buen baño turco en el al Haman de Suleymaniye o buscar un remanso de paz en el Parque Gülhane, situado en el centro histórico, al lado del Palacio Topkapi.

Visitar la Mezquita Ortaköy, la Torre de Leandro o Torre de la Doncella, el Palacio Topkapi, el Parque Sultanahmet la vida en el barrio de Üsküdar, el mercado popular de Eminönü, las terrazas del Parque Gülhane, el barrio de Beyazit, el Museo de Arte Turco e Islámico, la Mezquita de Eyüp Sultan, la Mezquita Nueva o Mezquita Yuni son otras de las grandes atracciones de una ciudad que nunca se acaba y que, ahora, además, ofrece la posibilidad de realizarse un injerto capilar en menos de una semana de estancia a precios realmente asequibles. Como ven, las posibilidades que ofrece esta ciudad son casi infinitas.

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