Lo que todavía no sabías de las maletas

Viajar es una de las mejores experiencias del mundo. La aventura de conocer un lugar nuevo, experimentar nuevos escenarios, hacer amigos o reencontrarse con algunos, hace de viajar, una aventura que vale la pena. Y aunque se trate de un viaje por trabajo y negocios, siempre habrá razones para recordar ese viaje en el tiempo.

Sin importar cuál sea la razón de tu viaje, tu destino o el tiempo que estarás fuera de casa, todas las travesías tienen en común un dolor de cabeza que ha trascendido generaciones: el hacer maletas.

Las maletas son un artilugio con solera. Gracias a ellas, podemos transportar todos nuestros artículos de un destino a otro. En la antigüedad, eran una forma de llevar ropa, zapatos y hasta obsequios, durante las largas travesías en caballo, y más adelante en tren.

Las maletas ha tenido que crecer, evolucionar y potenciarse a lo largo de la historia, y la par que lo han hecho los sistemas de transporte. En un inicio, la prioridad era la resistencia y la capacidad de almacenamiento, teniendo en cuenta que en muchas oportunidades, las mismas viajaban a la intemperie. Era deber de la maleta proteger los artículos contenidos en su interior.

En los inicios, este artículo de viaje estaba reservado para las más importantes esferas de la sociedad, quienes podían costear los servicios de costureros y carpinteros, para la fabricación y diseño de la maleta. Por ende, existían diferentes formas, ajustadas al artículo a contener. Las jóvenes mas adineradas, se decantaban por maletas en forma de corazón para sus zapatos, joyas y ropa interior.

Las maletas, aunque funcionales, no aportaban nada de comodidad al proceso. Eran engorrosas de transportar, excesivamente pesadas (por su estructura además del contenido) y ocupaban gran cantidad de espacio, lo que dificultaba el tránsito de los caballos.

Se cree que la primera marca conocida por diseñar y patentar un modelo de maleta adaptado a los viajes, fue Briggs & Riley, en la década de los 70. A ellos se las atribuye la primera inclusión de ruedas y manillas a las maletas, para desplazarlas y tirar de ellas con mayor facilidad.

Gracias a la inclusión de ruedas en el equipaje, llegaron los carritos a los aeropuertos un poco después.
Si bien las maletas son ahora un artículo elegante, sofisticado y hasta ofrecidas por importantes diseñadores de la industria de la moda, aún ninguna ha venido con la cualidad de incluir un manual para empacar.
Ahora tenemos mayor comodidad para usarlas, transportarlas y lucirlas, además de la innegable seguridad que han ido incluyendo, no dejando de lado la importancia de que los artículos contenidos en ellas lleguen sanos y salvos a nuestro destino.

En el auge por asegurarlas, los nuevos diseños incluyen cerraduras con combinaciones cifradas, candados, compartimientos ocultos lejos de la mirada de los fisgones, bolsillos e incluso cierres de extensión, para mayor amplitud.

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