Las maletas y su evolución en el tiempo

maleta

¡Qué chulo es irse de viaje y disfrutar los placeres de la vida! solo necesitarás piezas esenciales que se ajustarán perfectamente a la maleta, tu verdadera compañera de aventuras y experiencias. ¿A quién engañamos? Siempre forzamos a la pobre maleta y terminamos llevando cosas que nunca usaremos durante la estadía.

La maleta siempre ha sido indispensable durante los viajes, desde tiempos antiguos este acompañante debía de tener cualidades que resistieran a los grandes recorridos. A caballo, en tren o en avión.

Por qué resistente, pues porque en su interior siempre hay cosas de valor que nosotros como viajeros decidimos transportar de un lado a otros. Objetos sensibles, delicados, o frágiles.

Tras una larga búsqueda, se dice que fueron los legionarios quienes inventaron dicho artilugio para poder viajar y disfrutar del turismo, debido al trabajo de exploración mediante las vías romanas.

Se dice que la maleta fue evolucionando al igual que la historia del transporte. Es decir, a medida que el sistema de transporte mejoraba, la maleta evolucionaba o se perfeccionaba para mayor comodidad.

Los estilos, estampados y materiales con los que se diseñaba y confeccionaban las maletas en tiempos antiguos era “tendencia” para la época. Las señoritas de familias adineradas tenían variedad en sus closet. Los modelos más exquisitos y refinados, hasta distintas formas. Circulares, cuadradas y algunas de mano en forma de corazón donde preferían guardar sus zapatillas.

Todas ellas fueron cambiando, pasaron por una serie de metamorfosis hasta convertirse en lo que hoy son, nuestras compañeras de viajes fieles. Amamos empacar pero no desempacar, y esto es desde los inicios del siglo XIX, donde se usaban bolsas de viaje que fueron tomando forma.

Algunas eran diseñadas gruesas o con falta de estilo, pero su estructura soportaba largos caminos. Madera en su mayoría, cubiertas por una resistente piel de vaca.

Pero no todas las personas podían costearse viajes. Vacacionar era algo exclusivo, convirtiéndose en un acto más de estatus. A su vez, estas amigas debían mejorar su apariencia y diseños para reflejar una calidad de vida y economía excelentes.

Quizás la primera marca que patentó un concepto de “maleta” cómoda fue la industria de equipajes Briggs & Riley, durante los años 70. Esta compañía diseño una maleta de cuatro ruedas y una cuerda para tirar de ellas. Poco tiempo después empezó el auge del carrito rodante en los aeropuertos.

Pero lo cierto es que durante el siglo XXI, los fabricantes fueron perfeccionando su diseño, tamaños y mejorando la imagen para poder ser más comercial y venderse como pan caliente. ¿Quién no necesita una de estas?

Los actuales diseños que existen en el mercado juegan con la imaginación, texturas y formas. Algunas vienen con dos ruedas, modelos más sofisticados traen tres para mayor agarre y hasta cuatro lo que permite que no se tambalee, brindado mayor soporte cuando no se quiera sujetar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *