La maleta de un Erasmus por dentro

Los que han sido Erasmus, lo saben. Claro que uno puede tener un Erasmus tranquilo, gastronómico, cultural y relajante, pero el de la inmensa mayoría no es así, acercándose bastante a lo que tenemos en la cabeza y el cine y la literatura nos ha ido revelando a base de historias basadas en hechos reales.

Y es que, aunque el motivo del viaje es superar un curso universitario en otro centro europeo en el que conocer otras formas de enseñanza, otros planes educativos y otros compañeros y profesores en busca del máximo enriquecimiento personal y educacional, lo cierto es que los estudios acaban ocupando una parte poco relevante en la vida de los Erasmus… o al menos de los españoles y el resto de países latinos.

Lo que de verdad nos gusta a los Erasmus patrios es salir de fiesta todo lo que podamos, disfrutar de rondas de cervezas y comidas con los amigos, hacer viajes por todo el país que nos acoge y, si puede ser, aprender un poco del idioma del país de acogida y sacarse las asignaturas de las que nos hemos matriculado y que necesitamos para completar nuestra licenciatura o grado.

Basta con echar un vistazo algunas fotos de Erasmus españoles por el mundo para darse cuenta de que, ya solo con mirar su maleta, lo que está por llegar no es precisamente un internado de un colegio elitista precisamente. Para muestra la maleta que se puede ver en la imagen adjuntada en este post y en el que se aprecian varios tipos de embutidos y alguna muda como pensando que el resto ya lo puede comprar en destino.

Qué no falta nunca en la maleta de un Erasmus

Además de al menos 7 mudas, una por día de la semana, artículos de aseo, unas cuantas prendas de ropa para el calor y frío y un calzado a juego, los Erasmus suelen incorporar otros muchos elementos que revelan perfectamente cuáles son sus planes una vez instalados en el destino. Aquí van unos cuantos de muestra:

Jamón de Jabugo envasado al vacío para no perder la conexión con la patria y disfrutar del producto español por excelencia. Si hay espacio suficiente en la maleta, combinado con queso y otros embutidos patrios.

-Una botellita de vino para acompañar el embutido que se llevan de casa y disfrutarán cuando les llegue la morriña.

-Un ordenador portátil para comunicarse con la familia los días que se quede en casa.

-Paracetamol e ibuprofeno para paliar las resacas.

-Protector de estómago para ingerir antes de empezar a beber y reducir así el efecto de las temidas resacas.

-Preservativos para salir airoso de cualquier posible affaire durante las mil y una noches de Erasmus que le esperan.

-Ropa para salir de fiesta

-Ropa interior especial para las noches especiales

Si se les ocurren más elementos que suelen formar parte de la maleta de un Erasmus y se nos han quedado en el tintero, no lo duden y díganoslo a través de los comentarios de este post.

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