ÂżEs seguro hacer CouchSurfing?

Existen muchas formas de viajar. Desde las que van por alquilar una autocaravana y hacer millas hasta aquella en la que los viajeros echan manos de guĂ­as turĂ­sticos, hoteles de lujo y todo tipo de facilidades, pasando por todo lo que queda en medio.

Una de las formas de viajar que más ha venido creciendo de un tiempo a esta parte, en parte, valga la redundancia, por el poco presupuesto que se necesita al no tener que pagar por alojamiento en aquellas ciudades que se visitan, es el CouchSurfing.

Para los que no lo conozcan el CoachSurfing o compartir sofás es un servicio que ofrece a sus usuarios ofrecer y servirse de sofás de casas de particulares en todo el mundo sin obtener nada más -ni nada menos- a cambio que el poder recurrir a sofás erradicados en casi todos los lugares del planeta.

Una forma estupenda de ahorrar cada vez que hacemos la maleta y que muchos no se acaban de atrever a probar, a pesar de las enormes garantĂ­as que ofrece la empresa estadounidense que gestiona el servicio y las condiciones a todos los usuarios que desean sumarse al proyecto, por miedo a lo que pueda pasar.

Es por eso por lo que, tras distintas preguntas sobre cómo funciona el CouchSurfing nos hemos lanzado a hacer este post en el que vamos a analizar cómo de seguro es intercambiar sofá -y casa- con desconocidos.

Qué es el CouchSurfing y cómo se puede hacer

Para los que no lo conozcan o les haya llegado apenas un poco de información de oídas, señalar que el CouchSurfing es un servicio de «intercambio de hospitalidad y servicios de redes sociales» que gestiona una empresa californiana y al que puede sumarse cualquiera con un sofá que ofrecer.

Hacer CouchSurfing es tan sencillo como acudir a su página web, registrarse, decidir a dĂłnde se quiere viajar, echar un ojo a los ‘host’ que allĂ­ ofrecen su sofá y los comentarios que estos han recibido como anfitriones, enviarles una solicitud, esperar a que nos acepten y acordar un punto de encuentro donde verse y empezar el intercambio.

Una cooperaciĂłn que exige confianza por ambas partes. Por eso CouchSurfing pone un especial Ă©nfasis en las descripciones, hasta el detalle, tanto de los anfitriones y sus espacios, como de los viajeros y lo que esperan encontrar.

Si bien todos empiezan sin reseñas, lo cierto es que está repleto de usuarios que ofrecen sus sofás y que buscan uno con decenas de ellos que pueden ayudarnos enormemente para evitar malentendidos y para asegurarnos de que quien entra a nuestra casa o nos deja pasar a la suya ha participado ya en suficientes intercambios como para garantizar que se trata de una persona de fiar.

Si tenemos en cuenta que, según datos oficiales, hay 14 millones de personas que ofrecen sus sofás o que utilizan los de terceros desconocidos en más de 200.000 ciudades de todo el mundo a través de CouchSurfing parece claro que hacer CouchSurfing es más que seguro.

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