El futuro de las agencias de viaje

Cada vez es más complicado encontrar agencias de viaje físicas en las ciudades. Las pocas que quedan son las que forman parte de grandes grupos, con inversiones en distintos sectores que les sirven de apoyo para mantenerse pese al feroz empuje de las agencias en línea y a los nuevos hábitos de los consumidores 2.0 que amenazan la supervivencia de este comercio de toda la vida.

Para repartirse ese pastel de 7 billones de dólares que no deja de crecer cada año las agencias de viaje tradicionales tienen que poner el acento en el valor añadido que ofrecen en relación a las agencias online como lo es el contacto personal.

Lo mismo sucede con la atención personalizada, tras varias reuniones, y conocedores de los destinos, el tipo de viajero que es el cliente, lo que espera del lugar donde quiere ir, etc. que es una información capital para ofrecer el mejor servicio posible a los clientes.

No obstante, aseguran los líderes del sector, es el enfoque híbrido que el mejor garantizará el futuro a medio y largo plazo de las agencias de viaje, combinando la cercanía y contacto físico con todas las bondades que ofrece la tecnología a la hora de contactar minoristas, llegar a nuevos posibles clientes, reforzar la imagen de marca o fidelizar a los clientes que hemos conseguido que se sienten en nuestras mesas.

Porque el contacto físico es uno de los factores que más influye a la hora de realizar una reserva de viaje, tal y como revela el 38% de los clientes indicando que prefieren hablar de viva voz con alguien antes de reservar un viaje. Tanto que, a día de hoy, todavía ofrecen mejores resultados las acciones publicitarias como las que incluyen los folletos enviados vía buzoneo que los banners de las páginas web.

Y es que a nadie se le olvida que los viajeros, en mitad de una oferta apabullante, quieren estar seguros de que contactan a un profesional capaz de ofrecerles aquello que desean y les interesa. También a alguien a quien acudir en caso de imprevisto, a quien consultar tantas veces como quieran en persona y que les puede solventar toda información y ayuda sin que medie un 902 o una melodía de espera que no sabemos dónde va a acabar.

Las agencias físicas tienen, pues, que ver la tecnología no como una amenaza, sino como una opción de mejorar sus servicios reinventándose y usando la tecnología inteligentemente. Porque si algo está claro es que el futuro, repleto de procesos automatizados, búsquedas por voz y respuestas en milésimas de segundo suponen competencia, pero también una gran ayuda en busca de dar aquello que cada cliente necesita. No obstante, las nuevas tecnologías permiten a las agencias físicas convertir la empresa en un negocio mucho más eficiente y competitivo.

Las agencias de viaje híbridas

Según los expertos la agencia híbrida del futuro combinará la atención personal y el poder de las nuevas tecnologías ofreciendo todo tipo de experiencias personalizada, relevantes y presentadas de una forma atractiva para el consumidor a través de ofertar itinerarios aún más adaptados y de brindar un contacto permanente con el viajero hasta su regreso.

Viajar a Turquía: Qué hacer en Estambul

Uno de los destinos preferidos de los españoles en los últimos años es Estambul, la capital turca y ciudad que divide dos continentes. Un lugar repleto de historia y de atracciones que prometen una gran aventura y una experiencia inolvidable a quienes se dejen seducir por la antigua capital del Imperio Otomano.

Qué ver en Estambul

La primera parada nada más salir del hotel, y si este está en el centro, solo puede ser el Gran Bazar de Estambul. Uno de los más grandes y más atractivos del mundo.

Tras perderse durante dos o tres horas por allí, una segunda parada bien podría ser la Mezquita de Süleymaniye, la más grande de Estambul donde se encuentran los mausoleos de Suleiman I el magnífico y su esposa.

A la hora de comer, estando en la capital mundial del kebab y del raki, el licor anisado patrio de Turquía, podemos acercarnos al Why Not, toda una institución de la capital otomana.

Por la tarde, salto a la Plaza Taksim, el corazón de la parte moderna de Estambul, desde la que acceder, tras un paseo, en la mezquita de Santa Sofía, una de las consideradas más bonitas del mundo.

Para ver el atardecer, lo ideal es acercarse al el barrio de Üsküdar, junto al Bósforo y, aprovechar, tras la puesta de sol, para cruzar el Puente Gálata que une los dos continentes.

Para un segundo día podía empezarse en el Palacio Dolmabahçe, residencia imperial del siglo XIX, para posteriormente salir del centro y echar un ojo a la Iglesia de San Salvador en Chora y sus frescos bizantinos.

Si no se quiere salir de Estambul y se busca un lugar de compras y cafés, lo mejor es ir a la calle comercial y peatonal Istiklal Caddesi.

Los que prefieran más historia, pueden visitar el Sarcófago de Alejandro del siglo IV en el Museo Arqueológico de Estambul y, en busca de otro atardecer inolvidable, cruzar en barco en dirección al muelle Üsküdar en la parte asiática.

Cerca de allí, podemos subir a la Torre Gálata y disfrutar de sus vistas o comprar dulces, frutos secos o especias, en el enorme Bazar de las Especias.

Otro de los must para un tercer día puede ser darse un buen baño turco en el al Haman de Suleymaniye o buscar un remanso de paz en el Parque Gülhane, situado en el centro histórico, al lado del Palacio Topkapi.

Visitar la Mezquita Ortaköy, la Torre de Leandro o Torre de la Doncella, el Palacio Topkapi, el Parque Sultanahmet la vida en el barrio de Üsküdar, el mercado popular de Eminönü, las terrazas del Parque Gülhane, el barrio de Beyazit, el Museo de Arte Turco e Islámico, la Mezquita de Eyüp Sultan, la Mezquita Nueva o Mezquita Yuni son otras de las grandes atracciones de una ciudad que nunca se acaba y que, ahora, además, ofrece la posibilidad de realizarse un injerto capilar en menos de una semana de estancia a precios realmente asequibles. Como ven, las posibilidades que ofrece esta ciudad son casi infinitas.

Cómo hacer una maleta de cartón para decorar

En Mundomaletas, además de viajeros empedernidos, somo unos auténticos maniáticos del orden. Una manía que nos lleva a buscar soluciones prácticas para almacenar todo tipo de trastos, eso sí, sin que esto trastoque la colocación de los elementos decorativos. Algo que nos lleva a buscar soluciones integradoras que nos permitan guardarlo todo, con un orden, y además decoren.

Sumando estas dos aficiones, y en busca de un elemento decorativo que permita tanto decorar como almacenar todo tipo de objetos, descubrimos hace un tiempo las maletas de cartón decorativas. Un elemento tan resultón como útil que se antoja ideal para decorar las casas de los viajeros.

Como vamos a ver, no son pocas las funcionalidades que se le pueden sacar a las maletas de cartón, tanto ya fabricadas como hechas a mano por nosotros:

Maletas infantiles para ordenar la habitación y decorarla

Uno de los espacios donde mejor suelen quedar estas maletas decorativas de cartón son en las habitaciones infantiles, siendo especialmente interesantes para guardar juguetes.

En el caso de que deseemos darles esta función, aconsejamos elaborar un baúl-maleta de cartón en el que los pequeños puedan guardar allí todos sus juguetes, saliéndose de los clásicos receptáculo de juguetes y apostando por un elemento decorativo.

Además de estos, también podemos aprovechar y elaborar o comprar otras mini maletas de cartón de distintos colores para apilarlas sobre sus estanterías o para rellenar esquinas huérfanas a las que daremos vida con este elemento de decoración tan original y bonito.

En el caso de que optemos por hacerlas nosotros con nuestras propias manos podemos pintarlas a mano o podemos optar por papeles decorativos con aquellos elementos que más les gusten a los peques o que mejor queden con el resto de la habitación.

Si optamos por comprarlas ya hechas, veremos como, además de todos los colores, también las hay con frutas, nubes, coches o dibujos animados.

Además de para las habitaciones de los más pequeños las maletas de cartón decorativas también son ideales para completar espacios de nuestro salón o nuestra habitación, además de poder convertirlas en un estupendo receptáculo para guardar mantas, sábanas o, si estas son pequeñas, joyas o bisutería, entre otras muchas opciones.

Maletas decorativas para utilizar como transportín

Más allá de como elemento estático, también podemos utilizar las maletas de cartón como lo que son: contenedores portátiles para transportar colores, juguetes o incluso la merienda, siempre y cuando no la carguemos de mucho peso y optemos por cartones resistentes.

Por último, las maletitas de cartón también pueden servirnos para decorar las mesas en bautizos y comuniones llenándolas de chucherías o elementos para dibujar, permitiendo que los niños se las lleven a casa una vez haya concluido el evento y como regalo recuerdo de esta celebración.

Como ven, las maletas de cartón como elemento decorativo o de transporte ofrecen un sinfín de posibilidades. Según vienen diciendo distintos profesionales del mundo del handcraft será a lo largo de este 2019 cuando las maletas de cartón se asienten como manualidad, tanto decorativa como de regalo.

Los idiomas más fáciles y más difíciles de aprender

Viajar es un placer… sobre todo cuando se conocen idiomas. Esa es la razón por la que cada vez más viajeros de todo el mundo se están apuntando a alguno de los muchos e interesantes cursos en una buena academia online para empezar desde cero a perfeccionar algún idioma.

Tanto si quieren aprender idiomas para viajar, como si quieren hacerlo por gusto y todavía no saben con cuál ponerse, aquí les dejamos dos listas: Una con los 10 idiomas más fáciles de aprender para los hispanohablantes y otra con los más complicados de aprender para los que hablamos español.

Los idiomas más fáciles de aprender para hispanohablantes

Catalán

Hablado en todo el litoral Mediterráneo, Baleares, algunas zonas del Sur de Francia y Córcega es una de las más sencillas por su similitud con el español dada su procedencia de las lenguas occitanorromances.

Italiano

Con raíz en el latín, como nuestra lengua, posee muchas similitudes lingüisticas con el español. La facilidad para aprender su vocabulario y la similitud con la que se construyen las oraciones con el español lo convierten en uno de los idiomas más sencillos para los hispanohablantes.

Portugués

Primo hermano del español, comparte muchas similitudes con el español y el gallego, lo que permite reconocer gran parte de su vocabulario y de sus construcciones, incluso sin haber estudiando nunca esta lengua.

Francés

El idioma de nuestros vecinos del norte comparte alfabeto y un sinfín de palabras con nuestra lengua. Una vez dominada la fonética, el gran handicap de esta lengua, es relativamente sencillo avanzar en poco tiempo por su similitud con el español, vía latín.

Inglés

Se trata de uno de los idiomas más sencillos de aprender del mundo. Además, la enorme influencia cultural británica y estadounidense hacen que resulte especialmente sencillo aprenderlo.

Rumano

Al tratarse de una lengua romance mantiene muchas conexiones con el español. Conserva gran parte de la estructura gramatical del latín y es el uso de los artículos lo que más cuesta aprender por parte de los hispanohablantes.

Los idiomas más difíciles de aprender para los hispanohablantes

Hindi

El idioma más hablando en el mundo por número de habitantes nativos es tremendamente complicado debido a su estructura y su pronunciación, completamente alejadas del castellano.

Yoruba

El idioma mayoritario de Nigeria, Togo y Benín es uno de los idiomas que más se alejan del español, tanto en su vocabulario, como en sus estructuras gramaticales.

Coreano

Con un alfabeto propio y sonidos particulares está considerado como uno de los idiomas más complicados de aprender para todos. También para nosotros.

Árabe

La mayor parte de sus variedades habladas no están regladas y resultan poco menos que ininteligibles para aquellos que no forman parte de los entornos que las practican.

Zulú

Una de las características más llamativas tiene que ver con es el uso de “clics” de lengua como consonantes. Algo muy típico de los idiomas africanos.

Tailandés

Casi la mitad de su vocabulario viene del Pali o del idioma sánscrito. Se trata de una lengua tonal y analítica que posee una compleja ortografía.

Finés

Uno de los más complejos del mundo, dado que ni siquiera forma parte del grupo de lenguas indoeuropeas. Esta singularidad le convierten en un idioma especialmente complejo para los hispanohablantes.

Cómo cambiar las cremalleras de una maleta

Antes de emprender ningún viaje hay que revisar todo lo que necesitamos portar al menos dos veces para así no tener que lamentarse por aquello que se nos ha olvidado en origen, una vez llegados a destino.

Una de las primeras cosas que debemos hacer, antes de empezar a meter nada en las maletas, es comprobar cuál es el estado de estas. Lo que implica una revisión tanto interna como externa para asegurarnos que están en condiciones de volver a ser utilizadas con las máximas garantías y la máxima seguridad.

Eso incluye una parte tan sensible como lo son las cremalleras. Uno de los principales puntos débiles de muchas maletas como consecuencia de las presiones a las que las sometemos, del trato que les damos y les dan aquellos que las usan o manipulan durante los trayectos y, cómo no, también de la calidad de la que están hechas.

No obstante, cabe remarcar que cuando estas se encuentran desgastadas o rotas, no es suficiente motivo como para tirarlas. Ni mucho menos. Y es que, como vamos a ver, cambiarlas o repararlas es más sencillo de que se parece siguiendo los siguientes pasos. Si están pensando en hacerlo, tomen papel y boli y tomen buena nota.

Material para cambiar la cremallera de una maleta

-Alicantes de punta a aguja
-Pinzas
-Tijeras
-Aguja
-Hilo
-Cremallera de repuesto

Lo primero que debemos hacer es comprobar que la cremallera vieja no está atascada. Ya que si es así, no necesitará cambiarse solventándose el problema con una mera reparación. Si esta solo está atascada, con un poco de vaselina y retirado el objeto que la atasca, la habremos recuperado. Si está está rota por las costuras, los dientes o cualquier otra parte, procederemos a quitarla e instalar la nueva.

Una vez tengamos todo este material al mano, echaremos un ojo a cómo está colocada la cremallera vieja y le echaremos una foto para recordar su posición. El primer paso para cambiarla será retirar la vieja. Cortamos con unas tijeras la parte con apertura o la costura y, poco a poco y con maña, la sacamos.

Ya retirada la vieja, cogemos la nueva y la colocamos sobre el lugar en el que acabará puesta. Dado su tamaño no se puede coser a máquina, por lo que necesitaremos ir poco a poco, puntada a puntada, hasta unirla a la superficie a la que va cosida.

En el caso de las maletas de tela gruesa, necesitaremos echar mano de unas agujas especiales de mayor resistencia para evitar que se doblen. Este proceso se hace aún más lento, pero si conseguimos hacerlo nosotros mismos conseguiremos ahorrarnos un buen dinero, además de la satisfacción propia de haber conseguido restaurar una maleta que todavía tenía mucha vida sin necesidad de tener que pagar por ello.

Es importante recordar que venden packs a la venta para este tipo de reparaciones, los cuales no estaría de más llevarlos encima por si debemos realizar un remiendo a una maleta maltrecha o por si encontramos que no ha sufrido el mejor de los trastos durante el traslado.

La importancia de viajar con equipaje

Una de las grandes cuestiones que se nos plantean a todos antes de viajar es qué me llevo y qué dejo de entre todos los enseres que creemos nos pueden ser de utilidad durante el tiempo que estaremos fuera de casa.

Una pregunta que solo puede responder individualmente cada individuo y que nos obliga a tener en cuenta distintos factores como lo son el destino, los días que vamos a estar fuera y el tipo de viaje que vamos a realizar, así como las posibles actividades que podamos llegar a ejecutar durante esa estancia lejos de nuestro hogar.

Una vez solventado si necesitamos ropa de invierno, verano, de entre tiempo, una muestra de todo un poco, si necesitaremos ciertos complementos o estilos de vestir, así como todo lo relacionado con el aseo personal y los elementos para acicalarnos o entretenernos durante los desplazamientos, llegará la segunda gran pregunta: ¿qué maleta o maletas escojo? Ahora, además de las mismas preguntas vinculadas al destino que vamos a hacer, tendremos en cuenta también otras como las restricciones que se puedan dar en la compañía aérea, las propias de un vehículo o la comodidad a la hora de transportar nuestro equipaje.

Pues bien, partiendo de esa base de que nadie mejor que uno mismo y, sobre todo, la experiencia de viajes pasados para saber qué me debo llevar y qué equipaje es el más idóneo para la próxima salida fuera de casa, lo cierto es que los asesores expertos en estas lides lo tienen claro: mejor llevar cosas que no vamos a utilizar que dejarnos en el origen algo que podemos acabar echando de menos en destino.

Una recomendación asentada sobre la máxima de “mejor prevenir que curar” que se apoya en distintas razones para sostenerse. La primera es quizás la más obvia ya que si te estás planteando llevarlo es porque casi con toda seguridad crees que le vas a sacar partido, luego al dejarlo corres el serio riesgo de acabar echándolo en falta. La segunda, la que dice que si las restricciones de viaje no te impiden cubrirte las espaldas, no hay motivo para no hacerlo, ya que aunque sea incómodo desplazarse con más equipaje o más pesado, evitaremos contratiempos que eran evitables. La tercera la que indica que si nos acabamos dejando algo que necesitamos sí o sí, acabaremos teniendo que acudir a algún punto de venta a adquirir aquello que ya tenemos, suponiéndonos un perjuicio económico evitable.

Mejor más equipaje que menos

Con todo esto, parece evidente que aquello de “mejor que sobre, que no que no falte”, cobra su máximo tendido teniendo en cuenta que no siempre estamos de viaje, que no importa hacer un pequeño esfuerzo a la hora de asegurarnos que nuestro viaje va a salir perfecto y nada que nos podamos dejar lo va a empañar y porque, a veces, decidir ahorrarse en cierto peso de nuestro equipaje acaba saliéndonos más caro. Llevar equipaje es tan importante como para permitirnos disfrutar de un viaje o no hacerlo.

Los hoteles y apartamentos turísticos renovados, los preferidos por los clientes

La oferta hotelera es cada vez más grande. Sobre todo desde que han entrado en escena los apartamentos turísticos. Una excelente alternativa para aquellos viajeros que se desplazan en familia o tienen pensado quedarse durante estancias largas en la misma ciudad y que cada vez goza de más adeptos.

Sea como fuere, en ambos casos la competencia no deja de aumentar. La llegada de cada vez más grupos hoteleros a todos los rincones del planeta y de particulares que han decidido reformar sus estancias para convertirlas en el lugar perfecto donde pasar las vacaciones han provocado ya no solo una bajada media de los precios por noche en muchas ciudades, sino también un nivel de exigencia por parte de los clientes nunca visto antes.

Si atendemos a las exigencias de los viajeros medios, vemos cómo la localización y el estado de las instalaciones se erigen como los dos aspectos más valorados por los huéspedes, siendo un establecimiento del centro o cercano a las principales atracciones de la localidad en la que está integrado el hotel y su aspecto lo que más dirige las reservas de la mayoría.

Esto está provocando que todos aquellos establecimientos hoteleros que no son de nuevo cuño y que llevan ya unos cuantos años operando, se tengan que poner al día realizando todo tipo de reformas de las estancias, poniendo especial atención a dos zonas donde la exigencia es todavía mayor que en el dormitorio: la cocina y el baño.

Una tarea, esta de reformar total o parcialmente todo tipo de inmuebles, que ha llevado a la especialización a empresas como Accento, donde tras muchos años se experiencia se han convertido en un actor necesario, como el resto de sus competidores, en el devenir de la actividad profesional de muchos profesionales de la hostelería.

Y es que los números hablan por sí solos. La inmensa mayoría de las personas que acuden a distintos portales o directorios de hoteles y apartamentos turísticos acaban haciendo click y reservando en aquellos alojamientos que han sido reformados recientemente y combinan lo último en diseño, con mobiliario y accesorios que les hagan las vacaciones lo más cómodas posibles.

Los viajeros, cada vez más exigentes

En un mundo en el que las reseñas cada vez tienen más peso, parece evidente que el máximo cuidado por los detalles es una obligación por parte de los propietarios. Como también lo es la atención al cliente desde el mismo momento en el que el huésped se informa sobre el establecimiento y hasta que este ha pagado y se sienta delante de su dispositivo móvil con acceso a internet para verter una review que puede decantar la reserva o no de un futuro cliente.

El mundo ha cambiado y de su mano los hábitos, las costumbres, las necesidades y las exigencias de las personas que viajan. Cada vez viaja más gente y los viajeros están más viajados. Gracias a internet y la posibilidad de valorar las experiencias la posibilidad de ser engañado se ha reducido ostensiblemente.

Maletas originales, bonitas y útiles

Uno de los elementos esenciales que no pueden faltar cada vez que viajamos son las maletas. En función del tipo de salida que vayamos a hacer apostaremos por un tipo de maletas u otras, siendo su capacidad para transportar cómodamente la mayor cantidad de objetos su principal objetivo.

Más allá de la comodidad o la capacidad, cuando nos disponemos a adquirir una maleta es también fijarse en los materiales de los que están hechas y, cómo no, de cuál se adapta más a nuestros gustos. Porque no hay que olvidar que una maleta, si optamos por una de calidad, nos va a acompañar mucho tiempo, lo que significa que durante unos cuantos años hará las veces de complemento, con todo lo que eso supone.

Partiendo, pues, de la base de que nos debe gustar todo aquello en lo que invertimos, nada mejor que apostar por algo que vaya acorde a nuestra personalidad y, en parte, nos defina, además de distinguirnos. Cualidad, esta última, que es más importante de lo que parece a primera vista. Porque maletas, al igual que de todos los tamaños, las hay de todos los colores, estampados y motivos. Tan solo hace hay que darse una vuelta por la sección de maletas de nuestro portal para ver cómo tanto las maletas rígidas o semirígidas pueden adquirir distintas formas, relieves o decorados siendo casi infinitas las posibilidades para los viajeros.

Y es que si optamos por las típicas maletas, de las marcas más populares, y en los tonos más repetidos, correremos el riesgo de que en las zonas de recogida de equipaje, alguien pueda confundir nuestros enseres con los suyos, cuando no ser directamente nosotros los que, sin querer, acabemos tomando con prisa la maleta de otro. Algo que puede arruinar tanto nuestro viaje como el de aquellos con los que podemos llegar a confundir.

Maletas originales para evitar contratiempos

Es por eso por lo que suele decirse que las maletas más llamativas y originales son también las más útiles a la hora de evitar contratiempos de todo tipo y, de paso, poder manejarse con mayor agilidad durante nuestros traslados y escalas en los que perdemos de vista nuestro equipaje durante determinados lapsos de tiempo.

Esa es la razón por la que cada vez son más los viajeros que se desmarcan de las típicas maletas tipo que se confunden con el resto y se lanzan en busca de una opción más atrevida, más acorde a su personalidad y, en definitiva, más útil.

Si estás buscando una maleta para un viaje, una aventura, una escapada o para moverte cómodamente con regularidad, no lo dudes y apuesta por una maleta original. Si te das un paseo por nuestra web seguro que acabas encontrando una que se ajusta a tus gustos y necesidades con la máxima calidad y, lo que no es menos importante, al mejor precio posible. Si tienes alguna duda, no lo dudes y ponte en contacto con nuestro servicio de atención al cliente, donde estarán encantados de ayudarte a encontrar tu maleta.

Cómo escoger la maleta perfecta

Son muchos los tipos de maletas que existen en el mercado. Cada una de ellas pensadas para distintas necesidades y tipos de viajes. De todo tipo de tamaños y materiales, con ruedas y sin, y hasta con lo último en electrónica, el catálogo de este objeto necesario para ir de viaje no deja de ampliarse.

Tantos que cada vez son más los viajeros a los que les resulta harto complicado escoger entre alguna de las muchísimas propuestas de los cientos de fabricantes que existen en todo el mundo. Si este es tu caso y estás buscando escoger la maleta perfecta para tu caso en concreto, vamos a tratar de echarte un cable.

Lo primero que debemos analizar es si estamos buscando una maleta para viajes largos o para escapadas ocasionales. Lo segundo, si vamos a emplear el avión como medio habitual de transporte o no y, por último, cómo no, qué tipo de bolsas de viaje nos gustan más: Si las tipo valija, si las maletas, las trolleys, las mochilas o, como le pasa alguno, las más bonitas y buenas del mercado.

Una de las primeras preguntas que se hacen los viajeros es hasta qué punto es mejor que nuestra maleta tenga dos o cuatro ruedas y si cambia mucho. En este sentido, debemos tener en cuenta es el peso que vamos a llevar. Si nuestro equipaje es pesado, lo mejor es que tenga ruedas y si es muy pesado, que tenga cuatro.

Otra de las preguntas que suelen repetirse aquellos que buscan maleta es si es mejor comprar una maleta blanda, semiblanda o dura. En este punto tenemos que saber que las maletas duras proporcionan una mayor protección en el caso que deseemos llevar materiales frágiles, pero también que las maletas rígidas de las mismas dimensiones que las blandas disponen de menos espacio interior. En el caso de las flexibles, estas tienen más espacio y pesan menos, pero son más proclives a sufrir golpes que puedan dañar el interior de la misma. Esto supone, la mayor parte de las veces, en que se recorta la vida de las mismas.

¿Maleta para cabina o maleta para facturar?

En cuanto al tamaño de la maleta, es importante saber si queremos subir a la cabina o si la queremos facturar. En el caso de que la queramos subir a la cabina, debemos tener en cuenta que difícilmente podremos incorporarle más de 10 kilos. También que para que nos permitan hacerlo no podrá superar una medidas determinadas.

Si optamos por una mochila de deporte o por una trolley, que son las maletas más habituales que se suben a cabina, no podremos llevar mucha más ropa que la necesaria para una escapada de fin de semana, pero ahorraremos en el billete de avión y en el tiempo, ya que podremos ahorrarnos la espera de la llegada de las maletas a la cinta de recogida.

Si finalmente escogemos adquirir una maleta más grande para facturar, casi con toda seguridad podremos meter más de 10 kilos, además de líquidos de más de 100 mililitros, lo que no está permitido en el equipaje de cabina. Si nos decantamos por estas bolsas de viaje es recomendable revisar el tipo de cierre buscando aquellas que nos ofrezcan la máxima seguridad.

Cómo debe ser la maleta ideal

Todos nos hemos equivocado alguna vez. Nos fuimos de viaje con una maleta enorme, pesada y absurdamente llena de cosas que no utilizamos en ningún momento o salimos con la mochila al hombro y viajamos escasos de todo por no prever bien las necesidades del itinerario.

Cada viaje exige un tipo de equipaje distinto y al haber hoy tantas opciones a nuestra disposición, solemos perdernos al momento de elegir la maleta perfecta para un viaje.
Supongamos que tenemos que irnos 15 días de viaje a otro país. Vacaciones puras, no necesitaremos trajes de etiqueta para ninguna recepción, ni cargaremos con accesorios ni tacones. Sin embargo, una simple mochila no nos alcanza y debemos buscar una maleta. Aquí les dejo los que yo considero criterios básicos para saber cuál es la maleta perfecta para este viaje.

Movilidad

¿Por qué tirar de una maleta si podemos elegir una con rueditas? La mayoría ya las traen. Pero sigue habiendo gente que prefiere viajar con bolsos (algunos muy fashion) que nos dejan los hombros y brazos destrozados.

El sistema de ruedas elegido nos debería permitir llevar la maleta sin esfuerzo por detrás y por delante de nosotros; cuando llevamos peso, por lo general, nos cuesta menos empujarla si la llevamos detrás nuestro.

Comodidad

La maleta elegida debería ser fácilmente operable. Eso quiere decir, por un lado que no tengamos que tener un grado de ingeniería para poder destrabar la manija o los cierres y por el otro, que podamos manejarla con una sola mano. Algunas maletas requieren el uso de las dos manos para sacar la manija de su escondite, por ejemplo.

Recordemos que sólo tenemos dos brazos y dos manos para controlar el equipaje de mano, los billetes o tarjetas de embarque, la documentación, el abrigo, la maleta y la botella de agua.

Espacio

Parece un criterio obvio, porque se supone que lo que buscamos en una maleta es que pueda contener cosas. Sin embargo hay algunos detalles que pueden restarnos espacio de guardado.

Asegúrate de que la maleta es la más adecuada para el tipo de viaje, los días de estancia y el medio de transporte en el que viajas, aquí tienes las claves para saber cuál te conviene.

Las maletas se convierten en esta época en el accesorio imprescindible para iniciar con buen pie nuestras vacaciones. Pero conviene encontrar el modelo adecuado a nuestras necesidades, el tipo de viaje y su duración y también al medio de transporte que vamos a utilizar.

Hay muchos tipos de maletas, para adecuarse a las necesidades de cada viajero. Conviene tener en cuenta qué tipo de viaje realizamos más frecuentemente para adaptar la maleta a la mayor parte de los viajes que hacemos a lo largo del año. Lo lógico para una persona o una pareja es disponer de al menos dos maletas: una pequeña adecuada para fin de semana y/o viajes en avión que no precise ser facturada (maleta de cabina, de dimensiones estándar) y otra de mediana a grande para vacaciones más largas.

Maletas rígidas y maletas blandas

Escoger entre una y otra es algo decisivo, ya que se realizas la compra inadecuada te pesará durante mucho tiempo. Las maletas rígidas son estupendas en general para hacer viajes en avión, especialmente si estos son largos y con escalas.

Tienen más peso que las blandas, pero a cambio ofrecen una enorme resistencia a los golpes y no se deforman, por lo que puedes arriesgarte a traer alguna artesanía delicada del país al que viajes dentro de ella, si está convenientemente envuelta y luego arropada por las prendas en la maleta. La maleta blanda, sin embargo, es menos pesada y en general más adaptable para introducirla en
el maletero junto a otras. La mayoría de las maletas blandas incluyen actualmente la opción de ampliarlas mediante una cremallera en la parte delantera, que despliega un almacenaje extra para cuando se requiere un mayor espacio.

Maletas con o sin ruedas

La comodidad que las ruedas aportan a las maletas ha hecho que este accesorio sea ya prácticamente un imprescindible. Las maletas con dos ruedas son ya bastante cómodas, pero si se trata de maletas de medianas a grandes, las cuatro ruedas que se deslizan en todas las direcciones son la mejor opción para no tener que cargar con peso cuando se sale de viaje.