El futuro de las agencias de viaje

Cada vez es más complicado encontrar agencias de viaje físicas en las ciudades. Las pocas que quedan son las que forman parte de grandes grupos, con inversiones en distintos sectores que les sirven de apoyo para mantenerse pese al feroz empuje de las agencias en línea y a los nuevos hábitos de los consumidores 2.0 que amenazan la supervivencia de este comercio de toda la vida.

Para repartirse ese pastel de 7 billones de dólares que no deja de crecer cada año las agencias de viaje tradicionales tienen que poner el acento en el valor añadido que ofrecen en relación a las agencias online como lo es el contacto personal.

Lo mismo sucede con la atención personalizada, tras varias reuniones, y conocedores de los destinos, el tipo de viajero que es el cliente, lo que espera del lugar donde quiere ir, etc. que es una información capital para ofrecer el mejor servicio posible a los clientes.

No obstante, aseguran los líderes del sector, es el enfoque híbrido que el mejor garantizará el futuro a medio y largo plazo de las agencias de viaje, combinando la cercanía y contacto físico con todas las bondades que ofrece la tecnología a la hora de contactar minoristas, llegar a nuevos posibles clientes, reforzar la imagen de marca o fidelizar a los clientes que hemos conseguido que se sienten en nuestras mesas.

Porque el contacto físico es uno de los factores que más influye a la hora de realizar una reserva de viaje, tal y como revela el 38% de los clientes indicando que prefieren hablar de viva voz con alguien antes de reservar un viaje. Tanto que, a día de hoy, todavía ofrecen mejores resultados las acciones publicitarias como las que incluyen los folletos enviados vía buzoneo que los banners de las páginas web.

Y es que a nadie se le olvida que los viajeros, en mitad de una oferta apabullante, quieren estar seguros de que contactan a un profesional capaz de ofrecerles aquello que desean y les interesa. También a alguien a quien acudir en caso de imprevisto, a quien consultar tantas veces como quieran en persona y que les puede solventar toda información y ayuda sin que medie un 902 o una melodía de espera que no sabemos dónde va a acabar.

Las agencias físicas tienen, pues, que ver la tecnología no como una amenaza, sino como una opción de mejorar sus servicios reinventándose y usando la tecnología inteligentemente. Porque si algo está claro es que el futuro, repleto de procesos automatizados, búsquedas por voz y respuestas en milésimas de segundo suponen competencia, pero también una gran ayuda en busca de dar aquello que cada cliente necesita. No obstante, las nuevas tecnologías permiten a las agencias físicas convertir la empresa en un negocio mucho más eficiente y competitivo.

Las agencias de viaje híbridas

Según los expertos la agencia híbrida del futuro combinará la atención personal y el poder de las nuevas tecnologías ofreciendo todo tipo de experiencias personalizada, relevantes y presentadas de una forma atractiva para el consumidor a través de ofertar itinerarios aún más adaptados y de brindar un contacto permanente con el viajero hasta su regreso.

Viajar a Turquía: Qué hacer en Estambul

Uno de los destinos preferidos de los españoles en los últimos años es Estambul, la capital turca y ciudad que divide dos continentes. Un lugar repleto de historia y de atracciones que prometen una gran aventura y una experiencia inolvidable a quienes se dejen seducir por la antigua capital del Imperio Otomano.

Qué ver en Estambul

La primera parada nada más salir del hotel, y si este está en el centro, solo puede ser el Gran Bazar de Estambul. Uno de los más grandes y más atractivos del mundo.

Tras perderse durante dos o tres horas por allí, una segunda parada bien podría ser la Mezquita de Süleymaniye, la más grande de Estambul donde se encuentran los mausoleos de Suleiman I el magnífico y su esposa.

A la hora de comer, estando en la capital mundial del kebab y del raki, el licor anisado patrio de Turquía, podemos acercarnos al Why Not, toda una institución de la capital otomana.

Por la tarde, salto a la Plaza Taksim, el corazón de la parte moderna de Estambul, desde la que acceder, tras un paseo, en la mezquita de Santa Sofía, una de las consideradas más bonitas del mundo.

Para ver el atardecer, lo ideal es acercarse al el barrio de Üsküdar, junto al Bósforo y, aprovechar, tras la puesta de sol, para cruzar el Puente Gálata que une los dos continentes.

Para un segundo día podía empezarse en el Palacio Dolmabahçe, residencia imperial del siglo XIX, para posteriormente salir del centro y echar un ojo a la Iglesia de San Salvador en Chora y sus frescos bizantinos.

Si no se quiere salir de Estambul y se busca un lugar de compras y cafés, lo mejor es ir a la calle comercial y peatonal Istiklal Caddesi.

Los que prefieran más historia, pueden visitar el Sarcófago de Alejandro del siglo IV en el Museo Arqueológico de Estambul y, en busca de otro atardecer inolvidable, cruzar en barco en dirección al muelle Üsküdar en la parte asiática.

Cerca de allí, podemos subir a la Torre Gálata y disfrutar de sus vistas o comprar dulces, frutos secos o especias, en el enorme Bazar de las Especias.

Otro de los must para un tercer día puede ser darse un buen baño turco en el al Haman de Suleymaniye o buscar un remanso de paz en el Parque Gülhane, situado en el centro histórico, al lado del Palacio Topkapi.

Visitar la Mezquita Ortaköy, la Torre de Leandro o Torre de la Doncella, el Palacio Topkapi, el Parque Sultanahmet la vida en el barrio de Üsküdar, el mercado popular de Eminönü, las terrazas del Parque Gülhane, el barrio de Beyazit, el Museo de Arte Turco e Islámico, la Mezquita de Eyüp Sultan, la Mezquita Nueva o Mezquita Yuni son otras de las grandes atracciones de una ciudad que nunca se acaba y que, ahora, además, ofrece la posibilidad de realizarse un injerto capilar en menos de una semana de estancia a precios realmente asequibles. Como ven, las posibilidades que ofrece esta ciudad son casi infinitas.